miércoles, 12 de marzo de 2008

01 - Lanzarote, Islas Canarias, España, diciembre 07


VIAJE DE IDA

Empezando como corresponde, por el principio: el viaje de ida...
Partimos desde Ezeiza, mi tía abuela y yo, 86 y 26 años, ¿vamos a pasar las fiestas a Lanzarote? ¡Dale!
Recuerdo que cuando era chica le tenía cierta aprensión a los aeropuertos, además de mi claustrofobia y mi miedo a las alturas (acrofobia, no vértigo ya que el vértigo es una enfermedad de los oídos).
Los aeropuertos, los aviones, tan grandes, tanta gente, tanto trámite. Pero me pidieron este "favor" y me sacrifiqué por la causa. Una oportunidad de cruzar el Atlántico, una chance de ir tan lejos y tan cerca de un sueño.
Ezeiza ya me era familiar, hacía menos 5 meses me había tratado cual princesa y esta vez no se quedó atrás.
Debo admitir que el viaje es largo, 12 hs se hacen largas, pero una vez arriba no se baja hasta llegar al destino y Barajas sabe como deslumbrar.
Nos avisaron que en Madrid hacía frio, no recuerdo si eran 6º o 6º bajo cero. Creo que el frío, que no es tal porque estás encerrado en un aeropuerto bien calefaccionado, pasó de largo en el viaje en tren/subte adentro del aeropuerto. Impresiona. Todo tan bien señalizado, todo preparado, todo todo todo.
Viví mi primer amanecer europeo, con sus rojos y azules tan intensos, me cautivó.
Teníamos 7 hs que pasar hasta tomar el avión a Lanzarote, pero Marcela venía en camino desde Chicago. Las 3 nos íbamos a reunir en Barajas y lo hicimos.
La comida en el aeropuerto no es cara y es bastante rica (sandwichitos de Rodilla, variedad de sabores para elegir. Bebida: Fanta de limón, el principio de mi adicción jajajajaja
Llegada la hora embarcamos rumbo a la pequeña gran isla que nos esperaba con ansias de compartir las fiestas. Lanzarote es... ¡impresionante! Pero eso lo explayaré en entradas posteriores, la isla se merece muchas palabras, de las buenas, de las que la saben describir con ganas de volver.

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