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sábado, 16 de febrero de 2008

Anteúltimo día, sábado 4 de agosto

¿Qué mejor manera para pasar el último sabado que gastando plata con mamá? jajajaj Feria de San Ángel (que está únicamente abierta los sábados) y Feria de Coyoacán.
Me desperté tempranito y nuesta excelente anfitriona Gloria me ofreció para desayunar un poco de chilaquiles con salsa verde (pedacitos de tortilla de maíz -totopos- bañados con salsa verde, adornados con crema y queso canasta) y papaya con jugo de limón. Voy a extrañar comer papaya, que me encanta. Y voy a extrañar que me concientan tanto.
Ambas ferias/mercados estaban plagadas de gente. En la de San Ángel compramos unos regalitos que nos faltaban y algunas cositas que queríamos para nostras. Así se nos pasó la tarde...
De almuerzo: medio sandwich de jamón serrano y queso con una limonada (otra de las delicias que voy a extrañar de acá)
Fuimos a un museo, no recuerdo el nombre ahora. Había una fuente hecha de pedazos de cerámicas rotas. Impresionante. Tenían unas habitaciones dedicadas a la numismática y a la salida había unas fuentes con semillas de cacao y pudimos traernos algunas de souvenir.
En Coyoacán merendamos nieves (helados al agua). Mamá pidió de guanábana y yo de tuna. ¡Deliciosísimos!
Para cenar Gloria nos llevó a una taquería que se llama "El Farolito"... Mmmmmm ¡qué ricor! Pedimos: tacos al pastor (carne de res con piña), de cochinita pibil (carne de cerdo con cebolla y una salsa medio dulzona), con chicharrones (mejor no repetir), y más que no recuerdo. Había montones de variedades para elegir. Para beber nos pedimos unos jugos que se llaman "colorín" que son unos licuados de tutti-frutti que son prácticamente adictivos. Espectacular todo.
Volvimos a lo de Gloria para ver los mails, vimos un rato de tele y volvimos al depto. ¡Qué buen sábado!
El domingo súper temprano parto a Buenos Aires.

martes, 11 de septiembre de 2007

Último día juntas, martes 31 de julio

Nuestro lunes: levantadas desde temprano, no desayunamos pero fuimos a acompañar a Gloria al banco. Aprovechamos para ver bien por donde cruzar la calle para tomar el pesero o el camion (colectivos en porteño).
Volvimos a la casa y nos enseñó a conectarnos a internet desde su computadora. Vimos mails y bajamos a desayunar unas uvas, nueces y sandwichs de pechuga de pavo ahumada y queso tipo manchego. Muy rico todo.
Con mamá decidimos ir a ver una exposición de vidrio, que vimos la publicidad en el metro. Buscamos dónde quedaba, organizamos el viaje y partimos.
¡No más tren ligero!
A una cuadra y media de la casa de
Gloria está la parada del pesero/camión que termina en Chapultepec ($4 mex, aproximadamente US$0,4). De ahí metro, combinación hasta llegar a Bellas Artes. Salimos cerca del Edificio Postal, asi que nos dimos el gusto de mirarlo por adentro. Todo blanco y drado, había una muestra de esculturas de metal en el interior. Muy lindo, grandiosa la escalera, los ascensores, el techo de vitraux.
Luego fuimos al Museo de Arte Popular, cruzando la Alameda Central. La muestra era pequeña pero interesante. Había varios caleidoscopios para deleitarse con esas imagenes siempre cambiantes. Mucho color. Pasamos por la regalería para comprar souvenirs para nuestra gente de acá.
Después fuimos a comer al Sanborn's que habíamos ido el domingo. Pedimos taco
s de pollo y un coctel de frutas para compartir. De tomar nos pedimos cada una un "Smoothie" sin chamoy (mamá de mango y yo de piña). Los smoothies son licuados de fruta con hielo y el chamoy es un picante (puede ser en polvo o líquido) que se le echa al vaso. Delicioso. En la foto se ven mal los colores porque la cámara digital ya estaba agonizando, no sabemos lka razón, y sacaba las fotos híper claras y con los colores distorcionados.
Quisimos volver a entrar al Palacio de Bellas Artes pero otra vez estaba hasta las bolas de gente. Decidimos ir caminando hasta el mercado del Zócalo para comprar una gorra para sol y anteojos negros para mí. de ahí seguimos caminando hasta la estación de metro Pino Suarez (estación "Tortillas" para nosostras, porque unos de los primeros días de nuestro viaje una nena dijo que el dibujo de esta estación parecía, efectivamente,
unas tortillas).
Una anécdota "carolinesca": la estación Pino Suarez tiene varias entradas y salidas. Resultó ser que nosotras bajamos por una que hacía un recorrido por un centenar de librerías, pero no había entradas/salidas habilitadas hasta llegar a la más próxima a la estación. Mi sensación de claustrofobia casi nubla mi día. A medida que avanzaba sentía que me alejaba del lugar por donde podía "escapar" y a la vez me acercaba a la supesta nueva salida. No la pasé bien, pero lo superé agilizando el paso y tratando de no pensar demasiado. Pobre la gente que trabaja ahí. Hay muchos locales lejísimos de salidas, es un lugar sin luz natural, sin el "aire" de afuera. No gracias,paso. Jajajaja
Ya en Chapultepec, nos costó encontrar la parada del pesero/camión de vuelta. El chofer de la ida nos dijo que la parada estaba "al final de la mera banqueta" (¿?). La pregunta hubiese sido: ¿cual de todas las banquetas (veredas, aceras)? Es una zona tipo terminal de colectivos, con varias callecitas paralelas, por donde pasan decenas y decenas de pesero y camiones. Finalmente la encontramos: era la última parada en la última "banqueta". Destino: Bosque de Las Lomas (¡cuidado! que no sea el que diga "Las Palmas").
La esquina de la casa de Gloria estña adornada con arbustos recortados prolijamente, con formas de anim
ales, muy simpático,
Comimos "tostadas" que nos preparó la dueña de casa. Son tortillas de maíz fritas (sequitas y duritas) con una buena capa de frijoles refritos, unas rebanadas de aguacate (palta), lechuga, crema y queso canasta. ¡Qué ricor! Caí en la tentación de repetir bajo la insistencia de nuestra anfitriona. Valió la pena. Para rematarnos nos armó unas sincronizadas (quesadillas de jamón y queso).
Así fue más o menos mi último lunes en el DF, el día previo a que mamá comenzara su curso (la razón por la que hizo el viaje).
Será hasta la próxima.

domingo, 2 de septiembre de 2007

Cambio de hospedaje, lunes 30 de julio

Temprano en la mañana comenzó a sonar el teléfono de la habitación de l hotel. Una de esas personas que llamaron, fue una colega de mamá que le ofreció hospedarnos en su casa de huéspedes. Decidimos armar las valijas, hacer el check-out en el hotel y pasear un poco por la ciudad este (único) lunes.
Comenzamos el día comprando regalos para los más pequeños de la flía. No podía faltar nuestra visita obligada al Superama. Luego fuimos al Vip's a comer (era tarde para desayunar). Yo pedí un menú que venía con consomé de pollo y fajitas de res con pimientos, cebollas y frijoles. Mamá se pidió pollo con brócoli, nopal y queso cottage.
Fuimos hasta la estación del tren ligero y encaramos para la dirección opuesta al metro: Xochimilco. Podría decir que estuve en "Xochi", pero no vi canales, trajineras, chinampas, ni nada relacionado a este lugar que, dicen, hay que visitar. A la cuadra y media de alejarnos de la estación de tren ligero, mamá decidió que no le gustaba la zona y volvimos. (¡Miedosa!)
Una mini-anécdota: cuando estábamos esperando que llegue el siguiente tren, una señora que estaba esperando a unos pasos nuestros. Se colocó delante nuestro tan descaradamente, que la expresión de mamá fue notada por una nena que iba con esta señora, que la obligó a volver a donde estaban antes. Notamos que, en general, los mexicanos son asi: un tanto maleducados (e irrespetuosos) en cuanto a estos temas. En los medios de transporte, no se levantan para darle el asiento a nadie (ab-so-lu-ta-men-te-a-na-die). Ni embarazadas, ni personas con bebés, ni personas mayores. De todas maneras, si noté que suelen ser muy amables y serviciales en otras cosas.
Sigo con mi relato del lunes. Volvimos a hacer combinación con el metro hasta la estación Zócalo. En el camino no pude evitar comprar un cd con la historia de Timbiriche en mp3 (si mal no recuerdo tenía que comprar cd's en mi viaje, no? jajajaja) Paseamos por la feria/mercado/Constitución/Retiro/Once. Compramos algunas cosillas que necesitábamos y otras que sólo nos interesaron jejeje.
Mientras caminabamos por la zon se largó a llover. Entramos a un Vip's y pedimos un café (para mamá) y una ensalada de frutas con nieve de limón (para mí). Necesitaba comer fruta y, la verdad, estaba deliciosa. Aunque fue la ensalada de frutas más cara de mi vida ($58 mex = US$5,8 aprox). Valío la pena: sandía, melón, papaya, naranja, pomelo (toronja), durazno y ananá en almíbar, con una bochja de helado de limón al agua muy rica. Acá les llaman "nieves" a los helados al agua.
Fuimos a buscar a la colega de mamá que trabaja en la UNAM. Metro desde la estación Bellas Artes hasta Hidalgo, combinación ("correspondencia" como le dicen acá) con la línea que va a la Ciudad Universitaria. Caminamos sin encontrar el edificio de Ciencias del Mar y Limnología, hasta que conseguimos direcciones precisas. La Ciudad Universitaria de allá es gigantesca. Tomamos el bus interno de ahí y llegamos bárbaro.
Gloria, la colega de mamá, no llevó en auto hasta el hotel a buscar las valijas y de ahí a su casa. El viaje fue bastante largo. La C.U. queda en el sur-centro de la ciudad, el hotel queda un poco más al norte que la C.U. y Gloria vive en el norte-oeste (en una zona residencial que se llama "Bosque de Lomas"). Para llegar tomamos el (famoso) Periférico. Pude sacar un par de fotos movidas, como me gustan a mi, con los colores de la noche contrastando con las luces de los autos. ¡Hermoso lugar! Casas enormes, muy arbolado. Gloria nos llevó al Superama de ahí cerca y nos llenó de comida jajajaja. Cenamos tamales de pollo con salsa roja y sala verde y una sincronizada de pura gula. Toda comida rápida y deliciosa. Gloria es experta en comidas de 5 minutos, con todas cosas compradas, que sacan de apuros a cualquiera. Aprendí mucho con ella. Ya contaré más al respecto.
La casa de huéspedes consta de: una habitación con una cama matrimonial, un placard y nu escritoria; un pequeño living con un futón, un placard (más pequeño) y un sillón reclinable; un sector con heladera y microondas; y un baño que parece más chico de lo que en verdad es. Está todo muy bien puesto, hay libros y revistas de todo tipo y color. La dueña de casa se lució.
La verdad que no me puedo quejar. A descansar y prepararse para el último día junto a mi santa madre.

viernes, 24 de agosto de 2007

Ferias/mercados, sábado 28 de julio

Día de compras y ferias, ferias y compras.
¡Nos compramos de todo! Nada (o casi nada) para los demás, mucho para nosotras.

Nos despertamos tipo 10 am y fuimos al Vip's a desayunar: yogurt con frutas y nueces (papaya, melón y sandía). Para comenzar el recorrido tomamos tren ligero (foto: estación Reg. Federal, dirección Tasqueña y Xochimilco) y combinaciones de metro. En una de las líneas me compré mi primer cd: la historia de Timbiriche en video, a tan solo $10 mex (US$1 aprox.). En el metro abundan los cd's y no lo pude evitar.
Víctima nº1: el Mercado Insurgentes. Tren ligero, combinación de metros y llegamos a la Zona Rosa, lugar "paquete" característico del DF. Este mercado está llenos de pasillos donde se encuentran montones de artesanías (en plata inclusive). Realmente marea. Cuando salimos a tomar (el necesitado) aire vimos un restaurant que se llama "La casa de las enchiladas" y hacia allí nos dirijimos. Las enchiladas son tortillas rellenas bañadas en salsa. Cuando ví al mozo llevando platos a otra mesa le dija a mamá en qué consistía este plato típico y le pedí encarecidamente que se lo coma sin chistar (a mi madre no le gustan las cosas de masa humedecidas, salvo que sean pastas). El menú ofrece distintos tipos de masa, de rellenos, de salsas y de decoraciones para armar su propia enchilada. Carolina: masa de máiz rojo, relleno de pavo, salsa mole de la casa y queso de canasta de decoración. Nora: masa de maíz azul, relleno de pollo,
salsa de queso y de decoración cebolla, crema, queso de canasta y cilantro. No quería volverme a Buenos Aires sin probar, al menos, una de las famosas variedades de moles. La que probé estaba francamente deliciosa, algo picosita, un poco dulzona, super sabrosa, todo un manjar. ¡Totalmente repetible!
Víctima nº2: Mercado de Artesanías de San Juan. Poco locales, pocos productos, poca calidad, pero nos atendieron muy bien. La zona se parece al barrio porteño de Pompeya. En el camino pasamos por una serie de puestos (estilo Retiro o Constitución) donde vendíanb desde ropz y calzado a cd's, dvd's, maquillaje, etc. En este mercado me compré mi primer caleidoscopio. En Mexico hay muchos baños públicos (WC) y en el que estaba adentro del mercado había que pagar $3 mex (US$0,30 aprox.) para pasar por un molinete y entrar. Muy limpio, afortunadamente.
Víctima nº3: el Mercado de Artesanías de la Ciudadela, a unas cuadras del de San Juan. Montones de puestos pero perfactemente organizados. Es una especie de gran estacionamiento, con locales por doquier. Abundan las platerías.
En el camino de vuelta me compré una chalina multicolor, o sea, mi primera muestra de textil mexicano. Quizás sea "made in China", pero no me importa.La verdad que estábamos muy cansadas cuando terminamos. Dimos una pequeña vuelta por la plaza que está enfrente del mercado, vimos de lejos los espectáculos y enfilamos para el hotel.

Paso obligado por el Superama para abastecernos. No puedo dejar de mencionar al majar que compramos esa noche. El día anterior, en el supermercado, daban a probar unas galletitas de maní muy ricas. Ese día no las encontramos, pero ese sábado de compras las divisé en el estante y agarré un paquete. Polvorones de cacahuate. Deliciosos. Textura de mantecol, gusto a mantecol, pero en galletita. La caja nos duró días, porque comías una y quedabas pipón-pipón. Polvorones+vaso de leche fría=merienda/cena ligera
(creo que, además, comimos sandwichs de pechuga de pavo ahumada con queso tipo manchego jeje).
A la salida del tren ligero de vuelta, aproveché para sacarle unas fotos al hotel desde lejos. Es grande, está relativamente bien comunicado pero definitivamente le falta mantenimiento y mejorar la atención.
Ordenamos las compras, revisamos mails, baño reparador y a la cama. Terminamos el día con las billeteras más delgadas pero los corazones rebosantes de sonrisas.